lunes, 3 de diciembre de 2012

Aprendemos a pesar de cómo nos enseñen


Hace unas semanas me encendía en Twitter con una polémica que originé yo mismo. La argumentación era sencilla, igual demasiado sencilla y fruto de lo que llevo viviendo en la educación desde hace 25 años. A ver si me explico sin molestar a demasiada gente. Vivimos en un  planeta que ha cambiado en un par de siglos más que en toda la historia, hemos puesto naves fuera del sistema solar, varias personas han caminado por la Luna, hemos aumentado la esperanza de vida de casi toda la humanidad en muchos años, dominado las fuentes de energía y comunicado el planeta mediante Internet. Vale, todo muy bonito, así que en el siguiente párrafo suelto la bomba.



Las personas que han hecho avanzar la humanidad a semejante velocidad se formaron en un sistema educativo que hoy en día abominamos.¡Hala! ya lo he dicho. En este mismo blog, en un post de hace casi tres años, elogiaba la rutina que nos hace alcanzar la perfección, la repetición una y otra vez de los movimientos de un baile, la presión de los dedos en el traste de un violín o el estar 2 horas después del entrenamiento lanzando triples. El modelo de educación que ahora nos parece que mutila, que deja en la estacada a un montón de púberes y prepúberes, es el que educó a los ingenieros que han puesto los satélites ahí arriba, el que instruyó a las investigadoras que desentrañan el ADN o que graduó a arquitectos que diseñan edificios fuera de toda lógica como el Guggenheim de Bilbao. Las personas que hoy trabajan en el Gran Colisionador de Hadrones del CERN y que buscan de qué está hecha la materia y el tiempo, sufrieron unos curricula salvajes basados en la memorización, en interminables series de problemas y ecuaciones matemáticas más parecidas a la magia que a la ciencia. Es más, y esto ya va a ser la guinda de plomo en este pastel, las personas que educan a esas otras personas tan creativas también soportaron el mismo sistema educativo o uno parecido.

Todo lo dicho arriba no quiere decir que esté a favor de un modelo caduco donde los contenidos sean lo importante, donde la selección sea brutal y donde aprender sea sólo para gente con las neuronas en su sitio pero tentado estoy. Me acuerdo de unas palabras del ínclito Clemente, el entrenador del Athletic campeón de los años ochenta. Cuando le preguntaban sobre la razón del éxito de aquellos rojiblancos que ganaron ligas a la pléyade de estrellas que eran el Madrid y el Barcelona, Clemente siempre argumentaba lo mismo, que en aquella época, en Bizkaia y alrededores, todo el mundo jugaba a fútbol y sólo a fútbol, que había mucho y bueno de donde elegir y que el Athletic era la selección hecha entre 2 millones de personas. Para acabar siempre sentenciaba: "De la cantidad salió la calidad". Bueno, en lo del deporte igual se podía admitir pero enseñar y aprender no tiene las mismas connotaciones.

Ahora tenemos medios y sistemas diferentes de aprendizaje pero como pasa con nuestro metabolismo, tenemos un mecanismo neuronal y unas hormonas de la Edad de Piedra. Durante milenios hemos aprendido con la sencilla máxima del "Try&Error", "Prueba&Yerra" y por lo tanto aprende, y tanto es así que aún utilizamos la repetición para quedarnos con algo, así que tanta teoría pedagógica se estrella contra el diseño de miles de años de evolución. Somos lo que somos por una chiripa cósmica, por una serie de mutaciones afortunadas y aprendemos a pesar de cómo nos enseñen. He dicho. 

PS: Esto es la primera parte de algo mucho más denso que me bulle en las entrañas y genera tormentas en mi encéfalo (y algún que otro dolor de cabeza). Continuará...

5 comentarios:

Iñaki Murua dijo...

¿Se puede asimilar a "el buen alumno aprende a pesar del profesor?

Un apunte: hablas de quienes han tenido éxito en el sistema educativo (o, a pesar de él). ¿Y quienes quedaron, por distintas razones, en el camino, o ni siquiera pudieron comenzarlo? (me suelo acordar del profesor Esteve, cuando explicaba lo del éxito en el colegio en el que había estudiado bachiller)

eraser Juan José Calderón Amador dijo...

desde chico a mis dos hijos .. les explico una y otra vez como un mantra ... una y otra vez ... sabéis como se aprende? .. haciendo las cosas una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez ... la REPETICIÒN creativa ... ;-) salúos y salú desde Zeviya CalYFlato IndePendiente ..

Mikel Ortiz de Etxebarria dijo...

Pues sí, hablo de los resistentes, de los que malamente se adaptaron y han llevado a la humanidad hasta aquí. En el camino se quedó gente muy valiosa que no tenía cabida en un sistema académico rígido y casi inhumano, pero así como el Try&Error viene en nuestros genes, la evolución por selección también. ¿Que es cruel? Pues sí, lo es, como cuando una leona caza una gacela, pero es el sistema que nos ha tocado vivir. ¿Que habría que cambiarlo? Pues también para no dejar en la estacada a gente muy válida, pero ¿quién le pone el cascabel al gato?

Jose Etxeberria dijo...

Solo discrepo en que sea cruel que una leona cace a una gacela. La crueldad es un concepto humano. Los leones cazan instintivamente, inocentemente, sin ningún atisbo de crueldad, para mantenerse vivos, igual que las gacelas comen hierba.
Así deberíamos percibirlo.
Repetir es la manera que tenemos nosotros de trasladar del consciente al incosciente una información para poder trabajar con ella con comodidad. O eso creo : )

Jose Etxeberria dijo...
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