sábado, 3 de noviembre de 2007

¿A ser madre o padre se aprende?



Pues yo tengo mis serias dudas, tal vez porque mis hijos son electrónicos (Thot y Hal son mis ordenatas), dotados de interruptor, y en general se portan bien, pero lo que se ve por ahí, a la salida de cualquier escuela, en cualquier zona de juegos o en las propias casas dista mucho de ser algo modélico y que den ganas de probar. Ya sé que oiré eso de "como no eres padre..." al igual que cuando opino del Alarde de Hondarribia o del de Irun me dicen eso de "como no eres de aquí", pero aún así me voy a permitir opinar. Además tengo el privilegio de tener más de 20 hijos e hijas nuevas cada hora... y casi siempre me hacen caso.

Llevo 20 años en la educación pública y el contacto con los ascendientes de mis discípulos barra as ha sido y es constante, amén de mi propia experiencia de hijo o de estar "incrustado" en una familia con muchos tíos y tías, primos y primas que cuentan la feria según les va. También he visto en primera persona la trayectoria de diferentes parejas, con o sin hijos, aún alegremente casados o felizmente divorciados y creo que tengo los mimbres para hacer una buena cesta. "Principiemos".

Lo primero que he de decir es que no creo que un periodo de aprendizaje previo, ni un examen, ni una prueba de idoneidad, nos daría el carnet de padre/madre, pero lo que sí se puede afirmar es que hay gente preparada para serlo y otra que jamás de los jamases. Ese impulso de traer vástagos al mundo, educarlos y convertirlos en personas es de vital importancia para la especie, sí, sin duda, pero los métodos para obtener semejante fin van desde el palo y tentetieso más sangrante, hasta el "qué colegas somos y cómo nos entendemos" pasando por estadios intermedios y mezclas más o menos afortunadas de ambas actitudes. Entiendo que este modelo de sociedad sujeto a las manecillas del reloj no ayuda y se delega a otra gente lo que hace un par de siglos era cuestión familiar pura y dura, y que hoy, al pasar muchas horas lejos de la figura materna o paterna, ha de ser la escuela o el instituto el "doblegador de voluntades" al uso. Pero ese modelo de escuela basado en la mina (sirena, rendimiento y obediencia), hace que haya una serie de exigencias al "servicio" (así nos llamó a los centros escolares un escribiente en el blog de JV): ya que pasan unas cuantas horas con esos vagos de profesores, que por lo menos el servicio de parking nos devuelva al hijo sin una abolladura, ni en la chapa ni en el motor, claro. Oímos más veces de las necesarias eso tan traído de "no puedo con él, me supera y hace lo que le da la gana" y nos piden actuar como contra las manchas: "una solución quiero". Y no, no se libran los hijos de docentes, que quede claro, porque son legión y no siempre los mejor educados. Para más inri los docentes también renunciamos a veces a nuestra labor de adulto (como bien explica Erreka en su blog) y se masca la tragedia.

¿Dónde está ese maravilloso término medio que da resultados óptimos en la educación? Pues tiene pinta de ser tan difícil de lograr y mantener como el famoso puntillo de las borracheras, ese estado al que no llegas o te quedas corto, muy parecido a lo que ocurre con los peques. Luego tenemos que escuchar que los hijos e hijas dan muchas satisfacciones, toneladas de cariño y verdaderas cataratas de besos pero lo cierto es que las más de las veces ocurre como en Mafalda, que sus hijitos son como dice la genial argentina "sus hijitos de indias", o sea, los cobayas, porque no tienen experiencia previa de educar y ni siquiera es garantía ser el quinto de una saga. Repetimos errores sin remedio y por ello no tengo resuelta la respuesta a la pregunta que tiene esta entrada, pero lo que tengo claro es que algunos, muchos, no quieren aprender y malamente "soportan" su paternidad/maternidad.


De momento ya hay materia para defenestrarme así que no se corten, mis guates!

PS: Mi siguiente entrada va a ir sobre lo que hace unos años me gustaba y/o me apasionaba y ahora me aburre soberanamente. He hecho un estudio entre amigos y hay cosas muy curiosas.

9 comentarios:

kanif dijo...

Lo que más me sorprendió al tener un hijo, es que, hacia los tres años o así, pude comprobar que el pequeño venía con carácter-forma de ser, de nacimiento, y no era un mero contenedor vacío al que podías llenar de conocimiento. Por eso ahora soy más benevolente con esos padres que dicen no poder con sus hijos. Hay niños mucho más fáciles que otros.
Los padres con un hijo fácil de educar creen que su método es el mejor, lo suelen recomendar a los demás, y se suele dar el caso de que con otros niños no funciona.
Somos tan diversos que no hay método que cubra todos los casos.

Debemos procurar que sobrevivan a su infancia.
Ya tendrán tiempo luego de quitarse los lastres adquiridos por nuestra pretendida educación

balen dijo...

Pues sí, mkl. Según mi experiencia personal, mi mujer y yo tuvimos que aprender.

Hoy en día, veo cantidad de niños correteando entre las piernas de los adultos, en lugares que son propios de adultos (dígase bares, etc.) sin que los padres se inmuten. Y me revienta. Y supongo que a los que no tenéis descendencia, más aún.

A nuestra hija la procuramos educar siempre en el respeto a los demás y, con un poquito de buena suerte, nos salió bien. También le enseñamos que ese respeto a los demás se podía (se debía) saltar con aquellas personas que no la respetaran.

Nuestras frases preferidas eran ‘nena, eso no se hace’, ‘eso no se dice’ y ‘eso no se toca’. Y si en algún momento había que tastasear el culete, pues se tastaseaba…

Actualmente, mi hija de ‘veintimuchos’ (si me lee, me cuelga) no está en absoluto traumatizada, es más, puedo constatar que me adora (y a su madre, que ‘perdimos’ hace 5 años) Es una chavala encantadora con la gente, en general, y una auténtica Rotenmeyer con quien no la respeta.

¿He tenido suerte? Sí. Pero creo que también nos lo curramos.

Y con respecto a vosotros, los docentes. Siempre tuvimos claro que vuestra única responsabilidad era transmitirle conocimientos. El resto era (tenía que ser) cosa nuestra..

Un abrazo (y a kanif)

Javi V dijo...

He entrado como media docena de veces al blog, he releído tu texto y el comentario de Kanif -ahora veo el de Balen- y he pasado palabra. Sigo sin tener muy claro lo que opino, con el agravante de que esto no es una cuestión de opiniones, sino de actitudes concretas y reales. A mi no me queda otra que actuar -bien, mal o regular- desde hace tres años y unos meses. Es demasiado pronto para saber cómo lo estoy haciendo, aunque tengo la sospecha de que hacerlo extraordinariamente bien o rematadamente no influye decisivamente en el resultado final. ¿Quién no conoce dos hermanos educados exactamente igual que son diametralmente opuestos? El carácter, del que habla Kanif, influye, lo mismo que otro millón de millones de variables.
El hecho de que en el mundo seamos seis mil millones de tipos/as nos indica que lo corriente y moliente, rutinario hasta la náusea, de la paternidad/maternidad. ¡Y nosotros venga intelectualizar!
Es cierto que si hicieran un examen de aptitud, dejábamos los índices de natalidad en números rojos echando leches. Pero eso es sólo una entelequia. La realidad es que no dejamos de arrojar nuevos pequeños seres al valle de lágrimas y luego actuamos como buenamente podemos, improvisando, despejando a córner y a veces, hasta marcando goles por la escuadra.
A los docentes sí os tengo que decir algo: quitaros de una vez la urgencia histórica, la responsabilidad mística sobre los destinos de la chavalada. Podéis influir decisivamente en muchos de ellos, pero de nuevo os encontraréis que dos críos a los que habéis dado idéntica dosis se convierten el uno en okupa y el otro en secretario general de Nuevas Generaciones.
Si de verdad os conformáis con ser surtidores de conocimiento, vuestros días como gremio se acaban. Pronto se podrá implantar todo el saber bajo el lóbulo de la oreja.
A todos, especialmente a aitas y amas, os recomiendo un libro de Pedro Ugarte titulado Casi inocentes. Empieza tal que así: "Hay una sola cosa memorable en mi vida: haber tenido un hijo..."
Abrazos.
(PS: No he cenado setas de Antón)

MJ dijo...

Realmente es complicado ser madre/padre, pero si no intelectualizamos y aplicamos el sentido común entonces el camino es más fácil. Solo veo un pequeño problema en esto el "sentido común" no parece abundar y a veces tengo la impresión que cuanto más títulos acumulamos más carecemos de él. Tengo que confesar que no tengo hijos, pero trabajo en la enseñanza y los veo de cerca unas horas al día. Es verdad que cada uno somos un mundo y que aunque transmita los mismos valores el camino que utilizamos difiere con cada uno, y esto es extensible a la familia que transmite los mismos valores a todos sus hijos pero en función del diferente caracter de los mismos no utilizan el mismo sistema. Esto a la larga incide en el resultado. Ya no sé cómo seguir. Pensaré un poco más sobre el tema.

mkl dijo...

Respondo uno a uno:

kanif: si es que esa mentira que nos han contado que los cerebros de infantes son páginas en blanco, en fin, una patraña. Muy bueno lo de "sobrevivir a la infancia" que luego tendrá su continuación en otras supervivencias, a la pubertad, a la adolescencia y hasta a la edad madura si te pones.

balen: A los que no tenemos descendencia nos suelen colgar muchos "sambenitos" como que odiamos a los niños y así, pero lo cierto es que por lo que tengo hablado con otros solteros de oro o parejas sin hijos, vuestra labor de padre-madre nos parece "agotaadoooraaa". Lo de las frases a tu hija parecen la canción de Serrat, "eso no se hace, eso no se dice, eso no se toca... niño, deja ya de j*der con la pelota". ;-P

Javi V: La humanidad se ha perpetuado hasta el momento (Ama Lurra bien que lo siente), a base de esa inconsciencia que siempre tiene el acto de decidirse a ser padre-madre, y los genes que nos dirigen parece que hicieron el sexo agradable para esos menesteres (léase de forma poco científica, please), pero intelectualizar puede ser una forma de no caer en el embrutecimiento de matar al hijo a palizas o dejarlo tonto de un mal golpe. Yo no soy un surtidor de conocimiento, ni siquiera un cassette con patas, ni una voz melosa oculta detrás de un micrófono, sino que me mojo en lo que digo a diario y tomo partido sin ningún rubor (si hay de darle tortas a Gore, se le dan). La escuela, el instituto ha de ser sobre todo universidad de lo humano y no sólo servir para rellenar agujeros en la educación de casa. Eso sí, no cejaré en el empeño de educar ciudadanos solidarios y responsables, y si luego eligen Lacoste o palestino es cosa suya.

MJ: Una colega! Tampoco nuestro trato es igual con cada uno de los monstruitos (en el insti hay 4 pares de gemelos/as idénticas y son diferentes aunque vistan igual), pero aunque lo sea, la digestión de lo que transmitimos o les contamos es diferente y alguno seguro que nos sale por peteneras

Anónimo dijo...

Veo muchos niños con apenas 7 días,y al poco con 15 días y un mes.
Creo que ya se les ve maneras, y ves la actitud de la madre y te das cuenta que ya está hecho el caminillo por donde ira el niño/a.
Hay miedo a equivocarse y eso quita expontaneidad.
las madres tienen apuro en ser madres, en ser tiernas, en cogerles en brazos...no sé si es por la culpabilidad de tener que dejarlos luego al cabo de tres meses en guarderías.
A los padres se les ve felices por poder disfrutar de la crianza que se les vedó, que se autovedaron...y el cole?
El cole hoy por hoy lo hegemoniza el euskera, hoy ir al cole es aprender idiomas y te dicen los niños de 5 años, sé decir en inglés, en euskera y en castellano tal cosa o tal otra.
Los crios obedecen en euskera y se emocionan en bilingüe.

Recomiendo otro libro:"No hay padres perfectos", de Bruno Betelheim (éste era un psiquiatra algo duro con las madres milindris, pero es que las madres milindris son a desaparecer)
Yo que soy optimista y me como setas de Antón hasta con nata, creo que hay unos padres estupendos hoy por hoy, algo gastadores y con poca imaginación ambas cosas: el no tener y el imaginar esencias fundamentales de la infancia para crear un personaje que luego se llega a parecer un poco a lo que llegamos a ser .

Besos a todos.
Quecaro

Mikel Azkorra Larrondo dijo...

Lo que hace falta es que se instaure el carnet de manipulador.
Cualquiera no está capacitado para manejar un humano en estado de crecimiento y hasta cierto punto maleable.
JV, tú ya has visto que tengo el carnet... jajajjajjajaa.
Saludos y balen, yotampoco soporto a los padres/madres que pasan de sus hijos.

Anónimo dijo...

tambien vale cuando las chalas son de otro pastor???

mikel dijo...

El aprender a educar infantes es independiente de la supuesta "pertenencia". Los animales parece que se poseen pero las personas no, que yo sepa, y se establecen vínculos a veces duraderos, a veces frágiles, a veces difusos, pero también se deshacen y cada uno toma el timón de su vida.

Gibran decía que nuestros hijos no son "nuestros" hijos, son los hijos de la vida que nacen para perpetuarse. Ellos son las flechas y nosotros el arco, de forma que una vez que salen del arco poco tienen que ver con él. Las txahalas pueden ser TUYAS, las personas han de ser libres.

Salud.